jueves, 19 de abril de 2007

IGNACIANOS AL VOLANTE

Les cuento que el colegio recibió hace unos días un mail de una vecina del barrio manifestando su queja ante la falta de educación de apoderados del CSI para conducir: detención incluso en doble fila por Pocuro para que bajen y/o suban los niños del auto sin importar en lo más mínimo el tráfico existente, estacionar sobre el parque sin importar que éste se haga pedazos, bocinazos de impaciencia, etc, etc, etc... ¿No estábamos orgullosos y agradecidos de pertenecer a la Comunidad Ignaciana?

Me gustaría invitarlos a estar más que pendientes en evitar lo que otros hacen mal. Me da susto que hoy nos sorprendamos de estas conductas pero que en un tiempo más, no las veamos por habituarnos. La educación no se queda fuera del auto cuando nos subimos a éste.
Tratemos de cooperar silenciosamente y con el ejemplo. Que sea un aporte de los papás del
PK-D el llegar 5 minutos antes si sabemos que el estacionamiento estará lleno para encontrar lugar para el automovil (ya conocemos los ritmos y horarios del colegio y nuestros), no toquemos la bocina apurando a otros si vemos que están estacionando o dejando pasar un niño, no tapemos entradas de los edificios aledaños ni rompamos el parque, ayudemos a la alternancia vehicular en los puntos conflictivos.
En los actos cotidianos nos mostramos tal cual somos. En los pequeños detalles nos reflejamos ante nuestros hijos. Los llamados de atención deben hacernos reflexionar.
ESTAMOS PARA APRENDER Y SERVIR.
CLR

5 comentarios:

José Miguel dijo...

Carolina, te felicito por tu reclamo y llamado de atención.
Ojalá la cosa funcione un poco mejor.

saludos.

Artemio Espinosa Mc dijo...

Buenísimo el comentario. Sin ir más lejos en las mañanas me había percatado de lo mismo y es muy molesto. Yo voy en bicicleta a dejar a mi hijo y siempre me cuesta pasar, ya que hay algunos papás muy prepotentes que tapan las pasadas, en pro de que sus hijos se bajen lo más cercano a la puerta posible.

Ojalá que este comentario sirva para crear conciencia.
Gracias.

Félix Beltrán A. dijo...

Yo veo lo mismo todos los días , como el respeto por los demás , en las mañanas no funciona , creo que el apuro por hacer todo en pocos minutos , no da una especie de "olvido" de algunos valores fundamentales que es el respeto por los demás.
Se puede ver y sentir de todo , me imagino como debe sentirse la gente que vive en los alrededores.
Nosotros , nos esforzamos en levantarnos antes para tener el tiempo suficiente para dejar tranquuilamente a nuestros hijos para no traspasarle a ellos el stress matutino. Creo que si todos lo hicieran , partirian el día con otra disposición.

un abrazo

Félix

Isabel Viadelmar dijo...

Carolina, estoy completamente de acuerdo con hacer presente este tema que se evidencia cada día por la mañana. El problema está, según creo, en que ésta es la típica situación en que, debido a la necesidad de cumplir con un objetivo (en este caso, lograr cruzar la reja antes de la hora límite), ciertos rasgos ocultos de nuestra personalidad afloran, No cuesta nada ser educado cuando llegamos a un ambiente grato y distendido; actuamos armónicamente y nos lucimos. Pero basta que una de las variables ambientales se altere, para que aquellos que llevan la educación en la capa más externa, muestren elementos más esenciales de su personalidad. Recuerdo, hace algunos años, haber estado en un recital en el Instituto Cultural de Providencia, en la época en que éste estaba entre Tobalaba y Thayer Ojeda. El tipo, con su música, creaba una atmósfera relajada y dulce (un especie de cantante new age), y todos nos sentíamos plenos y felices. Hasta que se le ocurrió decir, en medio de su presentación, que al final del recital regalaría un disco con lo mejor de su música. Ahí comenzaron los nervios, y llegado el término del espectáculo, era impresionante ver gente empujándose para poder subir al escenario y arrastrándose por éste hasta la indignidad; todo, con tal de obtener un disco (por supuesto que yo era uno de los que se arrastraba). Entonces, quién era cada uno de los que estaba ahí; el personaje armónico y conciliador que escuchaba la hermosa guitarra acústica, o el salvaje que se arrastraba, pasando a llevar a los demás, para lograr el objetivo (el cantante debió haber dicho que al final del recital se iban a entregar los disco a un muy bajo costo).
Se acuerdan que el Rector, en la introducción a nuestra primera reunión de curso, dijo que daban ganas de aplicarle el Reglamento de Convivencia de la Agenda del Estudiante a algunos papás en el estacionamiento.
Pienso que este tema puede mejorar si cada uno de nosotros se acuerda, al momento de llegar al estacionamiento y encontrarse en apuros, que los demás que están ahí, también están en apuro: si mi hijo se va a bajar del auto en la cola, antes de encontrar un estacionamiento, no tomarme todo el tiempo del mundo para hacerlo, como he observado en algunos casos.

Marcela Döll dijo...

qué quieres que te diga... hace un par de días sencillamente casi nos atropellan con mi hijo... íbamos cruzando por esa caletera (que es sólo del San Ignacio) y un auto se negaba a parar. Varios papás se quedaron mirando, enojados, mientras yo apuraba a Raimundo para que no nos toparan... sin comentarios, se suponía que íbamos todos en la misma senda... y yo jamás haría algo así...